sábado, junio 15

Samuel Alito: Unas banderas de la insurrección en la casa de un juez conservador del Supremo de EE UU cuestionan su imparcialidad | Internacional

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“A mi mujer le gusta ondear banderas. A mí no”. La frase es del juez del Tribunal Supremo Samuel Alito. La peculiar afición de su cónyuge ha desatado un escándalo mayúsculo en Washington. Entre las enseñas izadas en el jardín de la vivienda donde reside Alito y en el patio de su casa de la playa hubo dos asociadas al asalto al Capitolio y a los intentos de cuestionar sin fundamento la victoria de Joe Biden en las elecciones presidenciales de 2020. Con ese requiebro en que responsabiliza a su mujer, Martha-Ann Alito, el juez ha rechazado la petición de los congresistas demócratas de que se aparte de los casos relacionados con el asalto al Capitolio. Los demócratas creen que la sombra de la sospecha permanece sobre Alito, uno de los jueces más conservadores del ya de por sí muy conservador Tribunal Supremo.

El New York Times publicó el pasado 16 de mayo una fotografía tomada en el jardín de la casa de Alito en las afueras de Washington, en Fairfax (Virginia), en la que se veía izada esa bandera invertida. La imagen fue tomada el 17 de enero de 2021, 11 días después del asalto al Capitolio y solo tres días antes de la toma de posesión de Joe Biden como nuevo presidente. Los seguidores acérrimos de Donald Trump, que acusaban sin fundamento a Biden de haber robado las elecciones, usaban esa bandera estadounidense al revés como símbolo de protesta. La lucían en manifestaciones, en sus casas y en sus coches. Algunos de los que asaltaron el Capitolio la llevaban.

Días después de la primera fotografía, el diario neoyorquino publicaba otra imagen con una bandera polémica en la casa de vacaciones de Alito en Nueva Jersey. La fotografía fue tomada el verano pasado y en ella se veía izada la bandera “Apelación al Cielo”, conocida también como la bandera de los pinos, portada también por los insurrectos en el asalto al Capitolio del 6 de enero de 2021. La bandera se remonta a la Guerra de la Independencia, pero ha sido rescatada en los últimos años como símbolo de apoyo al expresidente Donald Trump y a una vertiente religiosa de la campaña “Detengan el robo” contra la admisión de la victoria de Biden.

La publicación de las imágenes ha provocado un gran escándalo en Estados Unidos desde hace dos semanas. El Tribunal Supremo tiene sobre la mesa dos casos de gran calado relacionados con Trump, el asalto al Capitolio y sus intentos de impedir la certificación de la victoria de Biden en 2020. Por un lado, debe pronunciarse sobre la validez de aplicar el delito de obstrucción de un procedimiento oficial por el asalto al Capitolio y actuaciones similares. Dos de los cuatro delitos que se imputan a Trump en el juicio de Washington por interferencia en el resultado electoral tienen que ver con ese delito. Por otro, los jueces deben pronunciarse también en las próximas semanas sobre la propia inmunidad penal que Trump alega, en una sentencia que marcará el futuro judicial del expresidente.

Un grupo de congresistas envió una carta el pasado 21 de mayo a Alito reclamando que se abstuviese en esos casos por estar en duda su imparcialidad ante “la apariencia de un conflicto de intereses”. El juez ha contestado este miércoles a esa carta, y a otra en términos similares de dos senadores, y rechaza apartarse de esos casos. “Una persona razonable que no esté motivada por consideraciones políticas o ideológicas o por el deseo de afectar el resultado de los casos del Tribunal Supremo llegaría a la conclusión de que los hechos no cumplen con la norma aplicable para la recusación. Por lo tanto, me veo obligado a rechazar su solicitud”, concluye tras dar explicaciones sobre los dos casos.

“No tuve nada que ver”

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Empieza con la bandera estadounidense invertida. “No tuve nada que ver con el izado de la bandera. No me di cuenta de la bandera invertida hasta que me llamaron la atención al respecto. En cuanto la vi, le pedí a mi mujer que la quitara, pero durante varios días se negó. Mi mujer y yo somos propietarios conjuntos de nuestra casa en Virginia. Por lo tanto, ella tiene el derecho legal de utilizar la propiedad como considere oportuno, y yo no podía haber tomado ninguna medida adicional para retirar la bandera con mayor rapidez”, sostiene.

“Las razones de mi mujer para enarbolar la bandera no son relevantes a efectos actuales, pero he de señalar que en aquel momento estaba muy angustiada debido, en gran parte, a una desagradable disputa vecinal en la que yo no tenía nada que ver. En una casa de la calle había un cartel que la atacaba personalmente, y un hombre que vivía en la casa la siguió por toda la calle y la increpó en mi presencia utilizando un lenguaje soez, incluyendo lo que considero el epíteto más vil que puede dirigirse a una mujer”, continúa.

Ha trascendido que esa disputa a la que se refiere Alito era precisamente de índole política. Una vecina puso en su casa un cartel malsonante contra Trump. Martha-Ann Alito se quejó, eso elevó la tensión, la vecina puso un cartel contra ella y respondió con la bandera invertida. Por las fechas del incidente, su significación era evidente. “Mi esposa es una ciudadana particular y posee los mismos derechos de la Primera Enmienda que cualquier otro estadounidense”, continúa Alito, en referencia a la enmienda constitucional que consagra la libertad de expresión. “Ella toma sus propias decisiones, y yo siempre he respetado su derecho a hacerlo”, añade.

En cuanto a la bandera de su casa de vacaciones, dice: “Recuerdo que mi esposa ondeó esa bandera durante algún tiempo, pero no recuerdo cuánto tiempo. Y lo que es más relevante aquí, yo no tuve ninguna participación en la decisión de izar esa bandera. A mi mujer le gusta ondear banderas. A mí no. Ella fue la única responsable de que se colocaran astas de bandera en nuestra residencia y en nuestra casa de vacaciones y ha ondeado una gran variedad de banderas a lo largo de los años”, señala.

El juez repasa la afición de su mujer. Dice que además de la bandera estadounidense, ha izado otras banderas patrióticas, incluida una de agradecimiento a los veteranos, banderas universitarias, de apoyo a equipos deportivos, banderas estatales y locales, banderas de países de los que proceden los antepasados de miembros de la familia, de lugares que han visitado y banderas religiosas.

Según Alito, sin embargo, su mujer no era tan experta como para saber el significado que había adquirido esa bandera. “No conocía la bandera ‘Apelación al cielo’ cuando mi mujer la izó. Puede que haya mencionado que se remonta a la Revolución Americana, y supongo que la ondeaba para expresar un mensaje patriótico y religioso. No conocía ninguna relación entre esa bandera histórica y el movimiento ‘Detengan el robo’, y mi mujer tampoco. No la izó para asociarse con ese grupo ni con ningún otro, y el uso de una antigua bandera histórica por un nuevo grupo no despoja necesariamente a esa bandera de todos sus demás significados”, añade, antes de señalar que la casa de Nueva Jersey está a nombre de su mujer, que la compró con dinero heredado de sus padres.

Una noticia en el cajón

La publicación de la noticia de las polémicas banderas de las casas de Alito tuvo una sorprendente coda periodística. El pasado sábado, nueve días después de la exclusiva del New York Times, el Washington Post reconoció en el interior de una información que se enteró de la historia en enero de 2021 y decidió no publicarla. “El Post decidió no informar sobre el episodio en su momento porque el izado de la bandera parecía obra de Martha-Ann Alito, y no del juez, y estaba relacionado con una disputa con sus vecinos, dijo una portavoz del Post. No estaba claro entonces que la discusión tuviera raíces políticas, dijo la portavoz”, publicó el periódico el sábado citando a una portavoz del propio periódico, que en enero de 2021 estaba dirigido por Martin Baron, que ha asegurado que no llegó a estar al tanto de la historia.

La actual directora, Sally Buzbee, no estaba entonces en el periódico y esas explicaciones parecen un reconocimiento del error cometido hace tres años, aunque no se dice expresamente. El periodista que cubría la información llegó a hablar con la mujer de Alito y con el propio juez, que además contestó a las preguntas remitidas por el periódico en términos parecidos a cómo contestó al New York Times, pero la noticia nunca vio la luz. Cameron Barr, por entonces director adjunto y ya fuera del periódico, ha asumido la responsabilidad de la decisión, según la publicación Semafor. Dijo que sugirió que el periódico escribiera sobre la disputa vecinal, con la bandera como uno de los elementos, pero tampoco se hizo.

La decisión del Post ha desatado las críticas de expertos en comunicación. “Dios santo. El Washington Post la cagó, eligiendo no informar sobre la bandera de los Alito en su momento, sacándola a relucir ahora, enmascarando el error entre párrafos de contexto. La democracia muere con un criterio informativo terrible, irresponsable, crédulo y cómplice. Vergüenza”, tuiteó el periodista y profesor de periodismo Jeff Jarvis. “Cualquier periodista que se precie debería haber reconocido el valor informativo de esta noticia”, escribió en otro mensaje.

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