sábado, junio 15

‘Factor M’, el ‘reality show’ en el que se va a elegir la canción de campaña de Nicolás Maduro

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El tema de la campaña de Nicolás Maduro se decide estos días en un reality show producido por un canal estatal. El Gobierno venezolano ha desbloqueado así un nuevo nivel en su omnipresente aparato de propaganda: hace unos días se ha estrenado el primero de ocho episodios de Factor M, una competencia musical que intenta emular el formato británico que se hizo mundialmente famoso por uno de sus jurados, el temible productor musical Simon Cowell de ácidas críticas contra los aspirantes a cantantes. En los estudios de Televisora Venezolana Social (TVES), el canal que tomó la señal del defenestrado Radio Caracas Televisión, la primera televisora del país a la que Hugo Chávez le hizo la guerra hace 17 años, se está grabando la producción que calca de los programas de este tipo los efectos musicales, historias forzadamente emotivas de los participantes, cámaras lentas siguiendo gestos intercaladas con tomas de las audiciones previas, muchas luces LED y efectos de fuego, público en estudio siempre sonriente y un animador con entonación engolada, acompañado de su esposa actriz y directora del canal por el que se trasmite el show.

Un total de 35 participantes seleccionados en unas audiciones hechas a mediados de abril en Caracas competirán en la final que se disputará poco antes de que comience oficialmente la campaña electoral. Los competidores de la primera ronda fueron variados. Un llanero con sombrero y chaqueta de cuero, un joven baladista muy nervioso en el escenario, un salsero veterano y otro más joven que combinó su propuesta con reguetón y una exmodelo y actriz convertida a la Milicia Bolivariana que intentó un tema pop.

El jurado del concurso, en cambio, reúne a un grupo de músicos habituales de los eventos del chavismo, algunos con cargos públicos y vínculos con altos mandos del Gobierno. Los jueces son el merenguero Omar Enrique; el reguetonero, exbeisbolista y exministro de Deportes, Antonio Potro Álvarez; Xuxo, un artista con 9.000 suscriptores y una veintena de videos en YouTube que alcanzó pantalla oficial al interpretar el tema de la campaña por el referéndum del Esequibo en diciembre pasado; el cantante y productor musical Omar Acedo, que formó parte de agrupaciones juveniles locales como Salserín y Calle Ciega y, además, es el yerno del vicepresidente del PSUV, Diosdado Cabello; y como representación internacional, un infaltable en los cumpleaños de Maduro, el dominicano Bonny Cepeda, recordado en las playlists de las bodas venezolanas por Cuarto de hotel y Asesina y que hoy es viceministro de Cultura en su país.

Otras figuras de la política nacional participaron las audiciones de preselección como Camilla Fabri, esposa del empresario Alex Saab que regresó al país de la cárcel en un intercambio de prisioneros con Estados Unidos, y la diputada del PSUV Génesis Garvett. Ambas integrantes de la delegación del Gobierno en la mesa de negociación con la oposición.

Cada presentación musical fue hilada por los comentarios de Winston Vallenilla, quien fue el animador estrella de los programas de concursos del extinto RCTV y ha dirigido la señal de la Televisora Social TVES desde que Chávez revocó la concesión a sus antecesores, en uno de los primeros zarpazos dados en Venezuela contra la libertad de prensa. Como el reality que hoy presenta este canal con bajísimo rating como casi toda la televisión abierta en Venezuela, la cadena ha intentado ser una televisora comercial con diversas competencias de canto en distintos géneros musicales, aunque siempre se encadena a las interminables transmisiones oficiales que desde los tiempos de Hugo Chávez espantaron a las audiencias venezolanas de las pantallas nacionales.

En la primera de las siete rondas, los competidores cantaron temas con títulos los El presidente es Maduro, Maduro es el futuro, Vamos, Nico, Aquí soy yo, aquí estoy yo y “Vamos todos”. Vallenilla, al finalizar cada presentación, invitó a los participantes a enviar mensajes de ánimo y respaldo al presidente asegurando que estaría viendo el programa desde su oficina. Con un plano cerrado y música de piano melancólico, los participantes le dijeron al candidato-presidente que no se rindiera, “que los grandes líderes se miden por las veces que se superan esas adversidades”, como dijo uno de los salseros.

Factor M en el que, por supuesto, la M viene de Maduro, es un intento más del chavismo en su intensa campaña por recomponer sus apoyos de cara a las presidenciales del 28 de julio. Los esfuerzos han estado centrados, en parte, en intentar llegar al elector más joven, pues se ha quedado solo, con una base dura de votantes de apenas 15% de la población, según la mayor parte de las encuestas. Desde un programa televisivo semanal —Maduro +—, donde ha intentado mostrar su lado más íntimo con su esposa con Cilia Flores, a la par que interactúa con tiktokers de moda; hasta un podcast en video con toda la parafernalia de audífonos gigantes y micrófonos profesionales. Lo ha intentado todo para hacer frente al enorme calado que ha ganado la oposición en torno a María Corina Machado y la Plataforma Unitaria, cuyo último candidato, el diplomático de 74 años Edmundo González Urrutia al que finalmente han permitido inscribirse, siendo un desconocido que ni siquiera saldrá a la calle a hacer campaña ya ha desatado miles de memes de aprobación y hasta una serie de canciones creadas con inteligencia artificial que activistas han puesto a la disposición de la campaña. El que llegue victorioso a la final Factor M, ha dicho Vallenilla en la presentación del programa, será premiado con la grabación profesional del tema y “el privilegio” de acompañar a Maduro en la campaña, aunque el premio, en realidad, es para el propio candidato.

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