Guatemala: Educación 2025 – Retos y Logros

Educación en Guatemala: entre avances y retos durante este 2025

El cierre del ciclo escolar 2025 deja al descubierto un sistema educativo guatemalteco que avanza de forma desigual: se observan mejoras en gestión, infraestructura y programas de apoyo, pero persisten brechas profundas en aprendizaje, cobertura y conectividad, especialmente en las zonas rurales del país.

El sistema educativo de Guatemala concluyó el ciclo escolar 2025 con un balance mixto que refleja tanto esfuerzos institucionales relevantes como retos estructurales que continúan condicionando el derecho a una educación de calidad. Desde la gobernanza del sistema hasta la situación de la matrícula, pasando por la infraestructura escolar, la formación docente y la conectividad, el panorama evidencia avances puntuales impulsados por el Ministerio de Educación, pero también rezagos históricos que aún no logran superarse de manera sostenida.

Diversos actores del sector educativo señalaron que el año estuvo marcado por decisiones encaminadas a recuperar la rectoría institucional y asegurar la continuidad del calendario escolar, aunque estos avances coexisten con desafíos persistentes vinculados al bajo rendimiento académico, la brecha territorial y la escasa integración tecnológica, factores que afectan con mayor intensidad a estudiantes de zonas rurales y con mayores niveles de vulnerabilidad social.

Gestión educativa y preservación del desarrollo escolar

Uno de los elementos más destacados del cierre del ciclo escolar 2025 fue la recuperación gradual de la gobernanza del sistema educativo. Durante el año, el Ministerio de Educación enfrentó un escenario complejo debido a un paro parcial de docentes que se extendió por varias semanas en distintos departamentos del país. Esta situación interrumpió el normal desarrollo de las clases y generó preocupación por la pérdida de aprendizajes, especialmente en comunidades donde la suspensión se prolongó más de un mes.

La conclusión de esta medida hizo posible recuperar la rectoría institucional y reanudar la actividad académica, lo que evitó impactos más profundos en el calendario escolar. Este acontecimiento fue visto como un avance relevante para reforzar la autoridad del Ministerio y establecer las bases de una gestión más organizada del sistema educativo, aunque también expuso la vulnerabilidad de los mecanismos de diálogo y de resolución de conflictos dentro del sector.

La experiencia de este año también puso sobre la mesa la necesidad de contar con estrategias preventivas que permitan garantizar la continuidad educativa ante eventuales conflictos laborales, así como reforzar los canales de comunicación entre las autoridades, el magisterio y la comunidad educativa en general.

Infraestructura escolar y remozamiento de centros educativos

En el ámbito de la infraestructura, el ciclo escolar 2025 concluyó con uno de los programas de renovación más extensos de los últimos tiempos, ya que cerca de 18 mil centros educativos del país fueron atendidos mediante un modelo de transferencia de recursos a las Organizaciones de Padres de Familia, lo cual hizo posible emprender mejoras esenciales en salones, cubiertas, sanitarios y áreas compartidas.

Este modelo de ejecución buscó agilizar los procesos y promover la participación comunitaria en el cuidado de las escuelas. En muchos casos, las mejoras contribuyeron a generar entornos más seguros y adecuados para el aprendizaje, particularmente en establecimientos que llevaban años sin recibir mantenimiento significativo.

Aunque especialistas señalan que estas medidas suponen un progreso significativo, persiste una amplia distancia entre las verdaderas demandas de la infraestructura educativa y los recursos disponibles. En zonas rurales, muchos centros siguen funcionando con restricciones graves, desde aulas adaptadas de forma provisional y ausencia de mobiliario hasta deficiencias en servicios esenciales, factores que repercuten directamente en la calidad del proceso formativo.

Rezago de aprendizajes y estrategias de nivelación

El rezago educativo acumulado desde la pandemia continúa siendo uno de los retos más significativos del sistema, y durante 2025 se pusieron en marcha iniciativas de nivelación destinadas a estudiantes que resultaron más perjudicados por los prolongados cierres escolares, sobre todo en los departamentos donde el paro docente se extendió por más tiempo.

Estas estrategias abarcaron la contratación de tutores, el desarrollo de apoyos académicos fuera del horario habitual y la aplicación de metodologías puntuales destinadas a reforzar habilidades esenciales, como la lectura y la matemática. Su propósito fue reducir las brechas de aprendizaje que se han acentuado en los últimos años y prevenir un incremento en los niveles de repitencia y deserción escolar.

A pesar de estos esfuerzos, la falta de evaluaciones nacionales recientes en el nivel primario limita la posibilidad de contar con un diagnóstico integral y actualizado del estado real de los aprendizajes. En su lugar, los centros educativos han recurrido a evaluaciones internas para identificar brechas y orientar los apoyos, una solución parcial que depende en gran medida de las capacidades técnicas de cada establecimiento.

Revisión curricular y enfoque en competencias clave

Durante el año se puso en marcha un proceso de revisión del Currículo Nacional Base, encabezado por la Dirección General de Currículo, e incluyó consultas con diversos sectores y la preparación de una propuesta inicial sobre el perfil de ciudadano que el sistema educativo pretende formar.

El enfoque apunta a fortalecer competencias consideradas esenciales para el siglo XXI, como comprensión lectora, razonamiento matemático, ciencias, pensamiento crítico, habilidades digitales e idiomas, con énfasis en el inglés. La revisión curricular busca responder a las demandas de un entorno social y laboral cada vez más competitivo y cambiante.

Sin embargo, hasta el cierre del ciclo escolar 2025 aún no se había establecido un calendario preciso para poner en marcha las reformas, lo que mantiene la incertidumbre respecto al efecto concreto que podría tener este proceso en el corto y mediano plazo. Diversos especialistas señalan que todo ajuste curricular requiere acompañarse de capacitación docente, recursos pertinentes y condiciones básicas en los planteles para que realmente pueda reflejarse en mejoras significativas en el aprendizaje.

Innovación educativa y desigualdad en el acceso a la conectividad

La integración progresiva de tecnología en el sistema educativo constituyó otro de los ejes abordados durante el año, y cerca de 50 institutos de nivel diversificado fueron dotados de equipamiento tecnológico como parte de una estrategia cuyo objetivo es modernizar la enseñanza y ampliar las posibilidades de aprendizaje.

Del mismo modo, se promovieron experiencias educativas vivenciales, entre ellas recorridos escolares por museos y diversas actividades complementarias, con la intención de enriquecer el proceso formativo y estimular la curiosidad de los estudiantes por aprender.

A pesar de los progresos logrados, la escasa conectividad continúa siendo una de las grandes barreras, especialmente en zonas rurales. La falta de una política amplia de acceso a Internet limita el uso pleno de las herramientas digitales y amplía la distancia entre estudiantes de áreas urbanas y rurales. Mientras no exista una respuesta estructural en este campo, los intentos por incorporar tecnología al sistema educativo podrían terminar beneficiando únicamente a una parte del alumnado.

Capacitación, elección y proceso de incorporación del personal docente

La calidad del sistema educativo mantiene una relación directa con la preparación y el rendimiento del personal docente, y en este marco, para 2025 se dio a conocer la apertura de unas 11 mil plazas de enseñanza, un anuncio que reencendió la discusión acerca de los mecanismos de selección y contratación.

Especialistas del sector han resaltado la necesidad de robustecer estos procedimientos incorporando entrevistas, clases demostrativas y un peso mayor para las evaluaciones diagnósticas, lo que facilitaría comprobar tanto el dominio teórico de los postulantes como sus destrezas pedagógicas y su habilidad para conducir el aula.

De cara al próximo año, se prevé igualmente la puesta en marcha de unos 500 institutos básicos y diversificados en jornada vespertina, aprovechando la infraestructura ya disponible. Esta medida pretende ampliar la cobertura del nivel medio y brindar alternativas educativas a jóvenes que, por distintas circunstancias, no pueden asistir en horario matutino. No obstante, todavía no se han precisado la ubicación de estos centros ni los criterios que guiarán su implementación.

Matrícula escolar y desigualdades territoriales

Al comenzar 2025, el Ministerio de Educación comunicó que el sistema educativo registraba más de tres millones de alumnos inscritos, una cifra que podría crecer porque el proceso de inscripción continúa disponible en diversos niveles y modalidades. Los registros oficiales evidencian que el departamento de Guatemala concentra la mayor parte del alumnado, reuniendo cerca de un millón de estudiantes y posicionándose como la zona con mayor incidencia en la matrícula nacional.

Dentro de este departamento se observan marcadas variaciones entre los distintos municipios. El municipio de Guatemala reúne a más de 300 mil estudiantes en todos los niveles educativos, respaldado por una amplia variedad de centros públicos y privados. En cambio, municipios como Chuarrancho presentan una matrícula considerablemente menor y dependen por completo del sistema oficial para cubrir las necesidades educativas de su población.

Estas diferencias evidencian no solo contrastes demográficos, sino también brechas en la disponibilidad de oferta educativa, en el acceso a diversos servicios y en las posibilidades de formación. La concentración de recursos y alternativas en áreas urbanas sigue representando un reto para lograr mayor equidad dentro del sistema educativo.

Financiamiento educativo y asuntos aún por resolver

Aunque el presupuesto del Ministerio de Educación ha experimentado incrementos en los últimos años, expertos coinciden en que el impacto real de estos recursos dependerá de su orientación estratégica. Mejorar los aprendizajes, ampliar la cobertura, fortalecer la formación docente y garantizar la conectividad son áreas que requieren inversiones sostenidas y bien focalizadas.

El cierre del ciclo escolar 2025 evidencia que, pese a avances significativos, estos aún no bastan para revertir largos años de rezago, y el reto en los próximos periodos consistirá en afianzar una política educativa integral que integre gobernanza, calidad, equidad y modernización, situando la educación como una prioridad nacional capaz de disminuir desigualdades y abrir oportunidades reales para todos los estudiantes del país.

By Silverio Guevara Luján